En Trujillo, la situación ambiental continúa generando preocupación entre los ciudadanos y autoridades. La erosión costera ha avanzado de forma alarmante en las últimas semanas y se encuentra a menos de un metro de impactar directamente la carretera costanera. Esta vía es clave para conectar la ciudad con zonas turísticas como Santiago de Cao y Magdalena de Cao, y su afectación representaría un fuerte golpe al tránsito local y al turismo.
¿Por qué la erosión costera amenaza la carretera costanera?
La erosión costera ha sido intensificada por el fuerte oleaje que azota las playas del norte. En el sector del Silencio, un tramo de la vía presenta un socavón visible que podría colapsar en cualquier momento. Solo resta un metro para que el mar alcance la carpeta asfáltica. Las autoridades locales, como el alcalde de Huanchaco, han alertado sobre esta emergencia, exigiendo acciones urgentes del Ministerio de Transportes.
¿Qué piden las autoridades frente a este riesgo?
El alcalde de Huanchaco, Efraín Bueno, pidió al Ministro César Sandoval actuar de inmediato. La preocupación se centra en que este proceso no es nuevo, pero los trabajos de contención no se han ejecutado. La recuperación del borde costero no cuenta aún con aprobación presupuestal, lo que agrava el escenario.
¿Qué otras zonas están siendo afectadas?
Además del Silencio, los sectores de El Boquerón, Taquila 2 (Las Delicias) y Buenos Aires Sur también sufren el avance del mar. En estas zonas, el agua ha alcanzado ya las viviendas. Vecinos viven con miedo ante la posible pérdida de sus propiedades. El impacto no solo es ambiental, sino también social.
¿Qué riesgos implica para la población y el tránsito?
La carretera costanera se ha vuelto una trampa para conductores. Las imágenes muestran vehículos transitando a centímetros del borde erosionado. La situación representa un peligro real de accidentes fatales. Si el tramo colapsa, se cortaría una vía fundamental, afectando el transporte, la economía y el turismo regional.


