En Trujillo, el conflicto por el enrocado en Taquila II volvió a encender tensiones entre los vecinos del distrito de Moche. Mientras algunos defienden la continuidad del proyecto como medida urgente para frenar la erosión, otros exigen paralizarlo hasta que se regularice la documentación ante la Capitanía del Puerto de Salaverry. La obra busca proteger las viviendas afectadas por el avance del mar, pero su ejecución dividió a la comunidad.
¿Por qué los vecinos defienden la continuidad del enrocado?
Según Karla Otiniano Plascencia, integrante del Frente para la Reposición del Borde Costero, la construcción no se detendrá pese a la intervención temporal. Explicó que el objetivo es evitar que las viviendas sean nuevamente alcanzadas por el mar. Durante más de dos años, la población gestionó la instalación del enrocado como única alternativa inmediata para proteger su zona.
¿Qué motivó la intervención de la Capitanía del Puerto?
La Capitanía del Puerto de Salaverry intervino la obra para revisar los permisos correspondientes, a solicitud de un grupo de vecinos encabezados por Filadelfia Cruz Valle. Este sector pidió paralizar los trabajos hasta regularizar todos los documentos técnicos, al considerar que podrían existir observaciones en la ejecución del proyecto.
¿Qué postura tienen las autoridades locales?
El conflicto generó críticas hacia las propias autoridades ediles, a quienes algunos vecinos acusan de no mediar en la disputa. Los representantes municipales han señalado que esperan la documentación requerida por la Capitanía para definir si el proyecto continuará bajo supervisión técnica.
¿Qué futuro tiene el proyecto del borde costero?
De acuerdo con María Cortavitarte, también integrante del Frente, el enrocado representa solo un paliativo frente a la erosión. El proyecto integral de recuperación del borde costero para Taquila, Buenos Aires y Huanchaco aún no tiene fecha definida de ejecución. Mientras tanto, los vecinos continúan enfrentados sobre la forma más adecuada de proteger su litoral.


