En Trujillo, la clausura del mercado central generó desde hace cinco días un escenario inusual en pleno centro histórico. En una ciudad acostumbrada al movimiento cotidiano de su mercado más emblemático, el cierre repentino transformó las calles aledañas en puntos improvisados de venta, donde decenas de comerciantes intentaron mantener sus ingresos diarios en plena campaña navideña. La medida municipal surgió por el riesgo de colapso en el techo del establecimiento, lo que encendió la preocupación entre autoridades y usuarios.
¿Cómo afectó el cierre del mercado a los comerciantes?
Los vendedores recalcaron que sus ingresos bajaron más del 50% desde que la comuna dispuso la clausura. Muchos, como quienes expenden desayunos, trasladaron sus productos a vehículos menores ubicados en los exteriores del recinto. La reducción del flujo de clientes disminuyó drásticamente las ventas en comparación con los días normales dentro del mercado. También señalaron que dejaron de contratar personal por falta de ingresos.
¿Qué riesgos generaron la clausura del mercado central?
Según la Municipalidad Provincial de Trujillo, el inmueble presentó un “riesgo inminente de colapso” en el techo, por lo que se ordenó su cierre por 30 días calendario. La medida formó parte de una inspección que buscó garantizar la seguridad de comerciantes y consumidores. Los vendedores afirmaron que ya limpiaron y acondicionaron sus puestos, esperando que las autoridades verifiquen los avances para levantar la clausura lo antes posible.
¿Cómo se vive la venta improvisada en las calles?
En los exteriores, el polvo, el tránsito y la falta de condiciones sanitarias representaron una dificultad diaria para quienes manipulan alimentos. Comerciantes con décadas de trabajo, como una vendedora con 40 años en el mercado, señalaron que pasaron de vender más de 120 tamales al día a apenas 40. Muchos pidieron mayor comunicación de la junta directiva y soluciones rápidas por parte del municipio.
¿Qué esperan los comerciantes ante esta situación?
Los afectados solicitaron claridad sobre los avances en las reparaciones y pidieron que se aceleren los trabajos para reabrir en plena campaña de diciembre. Confían en que la junta directiva logre subsanar las observaciones y que el emblemático mercado vuelva a funcionar cuanto antes. Mientras tanto, continúan vendiendo en las calles, intentando sostener su economía diaria.


