Carla García, hija del expresidente Alan García, ha irrumpido con fuerza en el escenario interno del APRA al presentar una alternativa a las candidaturas tradicionales de Jorge del Castillo y Mauricio Mulder. Desde Trujillo, antiguo bastión aprista, García plantea una fórmula “popular y provinciana” que busca renovar los rostros del partido, sin negar el valor de la experiencia, pero apelando a la necesidad urgente de reconectar con las bases y ofrecer una representación descentralizada. Su alianza con figuras como Javier Velásquez Quesquén refleja su intento de competir en las internas por la candidatura presidencial.
Ante la crisis política, García marcó distancia no solo del gobierno de Pedro Castillo, a quien calificó como un régimen que debía caer, sino que fue más allá al afirmar que el actual gobierno de Dina Boluarte “es peor” que el anterior, acusándolo de estar sostenido por una “coalición cínica” liderada por Keiko Fujimori y César Acuña. Denunció prácticas clientelistas, el copamiento de cargos públicos y el uso del poder para favorecer redes de intereses. Aseguró que el APRA ha atravesado una etapa crítica —con la muerte de su padre, la pandemia y la pérdida de inscripción partidaria— pero sostuvo que el partido se encuentra en proceso de resurgir con una propuesta ética, moderna y profundamente comprometida con el bien común. “El APRA no se renueva, se recambia y reaparece”, afirmó, reivindicando su derecho a disputar un espacio en la política nacional desde una plataforma moral y ciudadana.



