En Trujillo, donde la vida avanza entre el ruido del comercio y el tránsito agitado, hay un enemigo silencioso que gana terreno sin ser detectado: el cáncer de colon. Este mal, que ocupa los primeros lugares en mortalidad a nivel mundial, ha encendido las alertas entre los especialistas debido a su carácter asintomático en sus primeras etapas y su crecimiento sostenido.
¿Por qué el cáncer de colon es considerado silencioso?
El cáncer de colon se desarrolla en el intestino grueso y muchas veces los primeros síntomas son casi imperceptibles. La pérdida de peso, la anemia crónica y el cambio en los hábitos intestinales pueden pasar desapercibidos o confundirse con otras dolencias menores. Según la doctora Stefanie Aguilar, gastroenteróloga, los pacientes suelen llegar en estadios avanzados debido a esta naturaleza encubierta del mal.
¿A qué edad y con qué frecuencia deben hacerse los chequeos?
La detección precoz es clave. Las recomendaciones médicas indican iniciar el screening a partir de los 45 años, aunque este puede adelantarse si existen antecedentes familiares de cáncer. Una colonoscopía cada cinco años puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En personas con factores genéticos, los controles deben iniciarse incluso antes de esa edad.
¿Qué hábitos alimenticios ayudan a prevenir el cáncer de colon?
Una alimentación rica en fibra, frutas y vegetales de colores intensos —rojo, verde y amarillo— fortalece el sistema digestivo. El consumo de omega-3 proveniente del pescado, así como de aceite de oliva y palta, también es altamente recomendable. Por el contrario, el exceso de grasas saturadas, carne roja y comida chatarra incrementa el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
¿Qué otras medidas de prevención recomiendan los especialistas?
Además de mantener una dieta saludable, es vital evitar el consumo de bebidas carbonatadas y productos con tartracina, un colorante señalado como cancerígeno. Las visitas periódicas al gastroenterólogo son esenciales para detectar a tiempo este tipo de cáncer. Si existe una predisposición genética, es recomendable acudir al especialista desde los 35 años.



