En Trujillo, los atentados que ocurren en distintos sectores de la ciudad generan una creciente preocupación en la población. Aunque solo tres episodios fueron de gran magnitud en el último año, estos hechos impactaron directamente en la salud mental de niños, adultos mayores y familias que viven en constante estado de alerta. Especialistas advierten que los traumas emocionales no desaparecen por sí solos y requieren atención profesional inmediata.
¿Qué reacciones provocan los atentados en la población?
De acuerdo con el psicólogo Arturo Novoa, la primera reacción tras un evento sorpresivo es el llamado “choque traumático”. Las personas pueden quedarse inmóviles, gritar o buscar refugio inmediato. El cerebro interpreta la situación como un peligro extremo y activa respuestas de huida o congelamiento. Estas reacciones iniciales son normales, pero pueden convertirse en el inicio de un problema más complejo.
¿Cuáles son las consecuencias emocionales tras un atentado?
El especialista señaló que muchas personas presentan estrés postraumático después de un atentado. Este se manifiesta en insomnio, temblores, flashbacks e incluso pensamientos intrusivos. Estos síntomas afectan la concentración, el rendimiento académico y laboral, y pueden extenderse durante semanas o meses si no se recibe ayuda adecuada.
¿Qué tratamientos se recomiendan para superar el trauma?
En el momento de la crisis, los psicólogos sugieren aplicar técnicas como la “respiración cuadrada”, que ayuda a calmar el organismo y reducir el impacto emocional. Posteriormente, lo más importante es hablar de la experiencia, compartir lo vivido y recibir atención terapéutica. Guardarse el recuerdo traumático sin procesarlo aumenta el riesgo de sufrir secuelas más graves.
¿Está preparado el sistema de salud para atender esta problemática?
Según Novoa, no existe certeza de que el sistema de salud esté completamente preparado para atender la magnitud del problema. Aunque el Ministerio de Salud (Minsa) reportó atenciones inmediatas en el último atentado, se necesita un seguimiento especializado. La intervención en crisis y los primeros auxilios psicológicos son claves para evitar que los traumas se conviertan en problemas permanentes.


