En la región de Áncash, las autoridades se enfrentan a una situación alarmante: se reportaron más de 100 incendios forestales en lo que va del 2025. Estos eventos, que afectan directamente a la biodiversidad y a la seguridad de las comunidades, reflejan la urgencia de tomar medidas firmes frente a la peligrosa costumbre de la quema de pastizales. El recuerdo de los más de 300 siniestros del 2024 sigue latente en la memoria regional.
¿Por qué se producen tantos incendios forestales en Áncash?
De acuerdo con el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), una de las principales causas de los incendios es la quema indiscriminada de pastos para habilitar terrenos. Esta práctica agrícola, considerada tradicional por algunos, se ha convertido en un factor crítico de riesgo. Las autoridades señalan que erradicar este hábito es vital para reducir las cifras alarmantes que golpean cada año a la región.
¿Qué acciones implementa el COER Áncash?
El COER, a través de su equipo técnico, puso en marcha talleres de concientización y capacitaciones dirigidas a la población rural. El objetivo es prevenir y reducir los incendios en zonas de alta vulnerabilidad. Víctor Valdivia, representante de la entidad, explicó que se busca generar responsabilidad comunitaria en torno a la preservación de la flora y fauna. Las capacitaciones ya se replicaron en distintos distritos con resultados alentadores.
¿Qué dificultades enfrentan los brigadistas?
Pese al esfuerzo, la falta de equipos especializados e indumentaria adecuada limita el trabajo de los brigadistas. En muchos casos, deben enfrentar las llamas con recursos mínimos, lo que incrementa el riesgo para ellos y dificulta la contención oportuna. Esta carencia de logística representa un obstáculo para combatir los siniestros de manera eficiente.
¿Cuál es el reto de Áncash frente al 2025?
La meta de las autoridades es evitar que las cifras de este año se acerquen a las del 2024. Para ello, la clave está en la prevención, la educación ambiental y la preparación distrital ante emergencias. La población juega un rol decisivo: su compromiso será determinante para proteger los ecosistemas y evitar que los incendios forestales sigan creciendo en la región.


