La situación energética en Lima y diversas regiones del país generó preocupación tras el accidente en el gasoducto de Camisea, ocurrido el 1 de marzo durante trabajos de mantenimiento. El incidente provocó desabastecimiento de gas y el incremento en el precio de combustibles, afectando especialmente a transportistas y familias de menores recursos que dependen de este recurso para sus actividades diarias.
¿Cómo impactó el accidente en el gasoducto de Camisea en el suministro de gas?
El incidente en el gasoducto de Camisea generó una cadena de dificultades en el suministro energético. Transportistas reportaron complicaciones para abastecerse de combustible, mientras que en algunos puntos de venta se registraron incrementos en los precios. La interrupción del suministro impactó principalmente a sectores que dependen del gas como alternativa económica frente a otros combustibles.
El problema también alcanzó a familias de menores ingresos que utilizan el gas como fuente principal para actividades domésticas, lo que generó preocupación en distintos sectores de la población.
¿Por qué se cuestiona la falta de un plan de contingencia?
La congresista Nilza Chacón, integrante de la bancada de Fuerza Popular, señaló que resulta preocupante que la empresa operadora de Camisea no contara con un plan de contingencia frente a un accidente de este tipo. Según manifestó la parlamentaria, situaciones como esta evidencian la necesidad de contar con protocolos claros para responder ante emergencias en infraestructuras estratégicas.
La legisladora remarcó que la ausencia de un plan inmediato puede generar impactos económicos y sociales en diversos sectores. En su pronunciamiento, Nilza Chacón exhortó al Gobierno Central a tomar medidas rápidas para enfrentar la situación generada tras el accidente.
Entre las acciones mencionadas se encuentran labores de monitoreo y fiscalización que permitan garantizar la seguridad de la infraestructura energética y evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.

