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Huaraz: docentes cesantes exigen pensiones dignas al Estado

En Huaraz, la capital de la región Áncash, un grupo de docentes cesantes y jubilados tomó las calles para exigir el aumento de sus pensiones, en medio del contexto económico que golpea a las familias peruanas. La manifestación reflejó el malestar creciente entre quienes, tras décadas de servicio en la educación pública, enfrentan una difícil situación económica que les impide cubrir sus necesidades básicas.

¿Por qué los docentes jubilados exigen pensiones dignas?

Los docentes cesantes aseguran que sus ingresos no alcanzan para afrontar los gastos de alimentación, salud y vivienda. Según sus testimonios, muchos reciben montos inferiores a la canasta básica familiar. En ese sentido, la demanda central de su protesta es la aprobación de un incremento que permita vivir con dignidad después de años dedicados a la formación de generaciones enteras.

¿Cómo se desarrolló la protesta en Huaraz?

Más de cinco mil docentes marcharon por las principales arterias de Huaraz, portando pancartas y arengando consignas en defensa de sus derechos. La movilización culminó frente a la Dirección Regional de Educación, donde realizaron un plantón en busca de atención de las autoridades. El reclamo se mantuvo pacífico, pero con un fuerte mensaje de indignación y esperanza por una solución pronta.

¿Quién lidera el reclamo de los docentes cesantes?

El dirigente Luvigildo Menacho encabezó la manifestación, destacando la necesidad de que el gobierno priorice el bienestar de los maestros retirados. Durante su intervención, recordó que los docentes formaron a generaciones de peruanos y ahora esperan reciprocidad del Estado. Su liderazgo busca visibilizar una problemática que afecta a miles en todo el país.

¿Qué esperan los manifestantes del Gobierno?

Los docentes cesantes demandan la pronta aprobación de un aumento en sus pensiones y políticas que garanticen su sostenibilidad. Piden al Congreso y al Ministerio de Economía atender su reclamo antes de fin de año. Su esperanza es que el Estado reconozca su esfuerzo con una pensión justa que les permita vivir con tranquilidad.