Willy, una de las víctimas del derrumbe en el patio de comidas del Real Plaza el pasado 21 de febrero, relató su difícil recuperación tras permanecer más de 30 días hospitalizado. Al recibir el alta, enfrenta serias dificultades físicas, como problemas en la vista, audición y movilidad, además de una lesión en el cerebelo que complica su día a día. La tragedia, que dejó seis fallecidos y más de 80 heridos, ocurrió cuando él y su familia celebraban el cumpleaños de su hijo.
Relata que antes del colapso escuchó ruidos extraños en el techo y, al intentar ponerse a salvo con su padre, fue alcanzado por los escombros, quedando inconsciente bajo los restos de la estructura.
A pesar de que Real Plaza ha anunciado acuerdos económicos con varias víctimas, Willy asegura no haber recibido ninguna compensación y que su situación económica es crítica, pues era el sustento de su familia. La recuperación ha sido dura tanto físicamente como emocionalmente, especialmente para su hijo pequeño, quien aún muestra signos de trauma.
Con la esperanza de cubrir sus gastos médicos, ha organizado una actividad benéfica y pide el apoyo de la comunidad. Además, espera que el proceso judicial avance con transparencia y que se determinen las responsabilidades correspondientes en esta tragedia que cambió su vida.



