Desde la declaración del estado de emergencia el día sábado, 13 de julio, Virú enfrenta desafíos significativos en materia de seguridad. La presencia policial y la coordinación logística son insuficientes, afectando la efectividad de las medidas tomadas.
La falta de recursos adecuados, como vehículos operativos y presupuesto para combustible, obstaculiza las operaciones policiales.
Mientras tanto, la comunidad de Virú se siente desprotegida ante el aumento de la delincuencia, exacerbado por la falta de confianza en las autoridades.


