Nuevos estudios de investigación practicados a los cuerpos congelados de dos niñas que fueron sacrificadas hace 550 años por los incas en el nevado Ampato (Arequipa), revelaron que antes de ser entregadas como ofrendas humanas al apu, consumieron hojas de coca y una bebida llamada ayahuasca.
El estudio indica que los cuerpos de las dos niñas de seis años de edad formaban parte del ritual del Capacocha, basado en la creencia inca que los niños no morían, sino que se reunían con sus antepasados quienes los observaban desde las cumbres de las altas montañas.
El ayahuasca es una bebida preparada a base a hierbas que contienen Harmina un antidepresivo y relajante. De esta forma las menores que la consumían, no sufrían cuadros de ansiedad y depresión cuando eran trasladados desde el Cusco hasta el nevado donde iban hacer sacrificadas.
Cabe señalar que los estudios fueron realizados por las universidades de Varsovia y Católica de Santa María, y publicados en la revista científica Journal of Archaeological Science: Reports, la cual lo cataloga como uno de los cinco principales descubrimientos recientes, que podrían proporcionar información fascinante sobre los antiguos rituales de muerte.



