Las protestas que exigen la renuncia del presidente boliviano Rodrigo Paz derivaron en violentos disturbios en la ciudad de La Paz, donde manifestantes protagonizaron actos de vandalismo contra instituciones públicas y establecimientos privados. La jornada estuvo marcada por enfrentamientos con la Policía, bloqueos y daños materiales en distintos puntos de la capital boliviana.

Ataques a entidades públicas y daños a la infraestructura
Entre los principales hechos reportados se encuentran los ataques al Tribunal Departamental de Justicia y a varias estaciones del sistema de teleférico que conecta diferentes sectores de la ciudad. Además, grupos de manifestantes incendiaron un vehículo policial y ocasionaron destrozos en edificios públicos durante los enfrentamientos con las fuerzas del orden.
Saqueos y destrucción en negocios privados
La violencia también alcanzó a propiedades privadas. Según reportes de medios internacionales, algunos participantes arrancaron puertas y estructuras de inmuebles para utilizarlas como barricadas y protección frente a los gases lacrimógenos. Asimismo, se registraron saqueos en comercios y la sustracción de diversos objetos que posteriormente fueron utilizados para encender fogatas en las calles.

Crisis económica alimenta el descontento social
Las movilizaciones se producen en medio de una compleja situación económica que afecta al país. La escasez de combustibles, el aumento del costo de vida y las demandas salariales han impulsado protestas de mineros, campesinos, maestros y otros sectores sociales. Aunque el Gobierno derogó recientemente una polémica norma agraria para intentar reducir la conflictividad, las manifestaciones continuaron y ampliaron sus reclamos hacia la renuncia del mandatario.
Gobierno endurece postura ante los disturbios
Las autoridades desplegaron unidades antidisturbios para impedir el avance de los manifestantes hacia edificios gubernamentales y restablecer el orden en el centro paceño. En las últimas horas se han registrado decenas de detenciones mientras el Ejecutivo acusa a sectores afines al expresidente Evo Morales de incentivar las protestas. La crisis se ha convertido en el desafío político más importante para el Gobierno de Rodrigo Paz desde su llegada al poder hace seis meses.




