El día a día político en Lima mantuvo al Congreso como protagonista de controversias durante todo el 2025, en medio de una ciudadanía cada vez más crítica y desconfiada frente a sus representantes. El Parlamento cerró el año con una imagen deteriorada, marcada por cuestionamientos éticos, decisiones polémicas y conductas individuales que impactaron en la agenda pública. La percepción ciudadana reflejó un profundo desgaste institucional que acompañó cada debate legislativo.
¿Qué escándalos políticos golpearon al Congreso?
Uno de los hechos más comentados involucró el uso indebido de una cámara oficial del Parlamento durante un mitin de Keiko Fujimori, situación que evidenció falencias en el control institucional. A ello se sumaron casos como el de la llamada congresista “cortauñas”, Lucinda Vásquez, quien utilizó personal de su despacho para asuntos privados como pedicura y cocina. Estos episodios se agregaron a antecedentes como los “mocha sueldos”, reforzando la narrativa de abusos reiterados.
¿Qué congresistas enfrentaron procesos judiciales?
Durante el 2025, el legislador de izquierda Guillermo Bermejo recibió una condena a prisión por afiliación terrorista, hecho que generó repercusión política y social a nivel nacional. El congresista incluso buscó perfilarse como candidato presidencial antes de la sentencia. El caso reavivó el debate sobre los filtros éticos y legales en la representación parlamentaria.
¿Por qué la ampliación del REINFO generó críticas?
La polémica aprobación de la ampliación del REINFO hasta diciembre de 2026 desató cuestionamientos por presuntos intereses electorales y económicos. Especialistas advirtieron que esta medida favoreció a la minería ilegal y debilitó los esfuerzos de formalización. La votación evidenció fracturas internas y presiones externas en el Parlamento.
¿Qué dejó el cierre del Congreso rumbo al 2026?
Pese a los cuestionamientos, 89 congresistas expresaron su intención de buscar la reelección en el próximo Congreso bicameral. La virtualidad se normalizó en las sesiones y se proyectó como un riesgo adicional en campaña electoral. El cierre del 2025 dejó al Congreso ante el desafío de recuperar legitimidad frente a un electorado vigilante.

