Trujillo se detuvo este fin de semana para despedir a uno de sus más grandes referentes culturales: Gerardo Chávez. Su velorio, realizado en la avenida Prolongación Villarreal, reunió a familiares, artistas y ciudadanos que lo reconocen como una figura imprescindible para el desarrollo del arte en el norte del país.
¿Quién fue Gerardo Chávez y qué representa para Trujillo?
Gerardo Chávez fue un artista plástico de renombre internacional y creador de espacios emblemáticos como el Museo del Juguete y el Museo de Arte Moderno. Su obra trascendió fronteras, pero siempre regresó a su ciudad natal con proyectos que buscaban descentralizar la cultura y fomentar el arte en nuevas generaciones. Fue un pionero en la creación de instituciones culturales fuera de Lima, apostando por el talento regional.
¿Cómo fue su vínculo con la sociedad y la política local?
Chávez no se limitó a lo artístico. Se convirtió en una voz crítica frente a las injusticias y el olvido estatal hacia el sector cultural. Defendió el patrimonio local con firmeza, sin alinearse a partidos, pero desde una postura activa. Su activismo se convirtió en un modelo de compromiso cívico desde el arte.
¿Qué dijeron sus familiares durante el velorio?
Su hijo, Gerardo Chávez Jr., expresó con emoción que su padre no solo fue un creador de mundos, sino también un defensor de Trujillo. Aseguró que fue posiblemente el único artista que le devolvió a su ciudad todo lo que logró en vida. El legado que deja trasciende lo visual: es una memoria viva en cada espacio cultural que impulsó.
¿Qué vacío deja su partida en el arte peruano?
La ausencia de Chávez deja un gran vacío en el arte peruano contemporáneo. Su influencia seguirá viva en las futuras generaciones, pero su figura será difícil de reemplazar. En un país donde muchas veces se ignora a sus referentes culturales, su labor será un recordatorio de que el arte también es resistencia y compromiso social.



