Después de horas de incertidumbre, Chile recuperó la electricidad en el 90% de los hogares durante la madrugada, tras un apagón masivo que dejó a millones de personas sin luz. El corte, que paralizó el transporte y suspendió actividades en todo el país, obligó al Gobierno a decretar un toque de queda nocturno para garantizar la seguridad. Aunque las autoridades descartaron un ataque a la red, el presidente Gabriel Boric responsabilizó a las empresas privadas de la emergencia y prometió sanciones.
Boric arremete contra empresas eléctricas
La falla, que afectó incluso a la capital Santiago, generó caos en las calles, con el metro colapsado y miles de trabajadores varados. “Esto es indignante”, declaró Boric, exigiendo respuestas y soluciones inmediatas. Mientras hospitales y cárceles operaron con generadores, 300.000 alumnos se quedaron sin clases y las empresas detuvieron sus actividades. Este es el peor apagón en Chile desde 2010, y su impacto aún deja huella en la vida de los ciudadanos.



